La
educación mediática tiene importantes raíces en el Reino Unido, que ha buscado a
lo largo de su desarrollo un cambio educativo en las escuelas. En Buckingham, D
(2003) encontramos una revisión histórica a este respecto:
·
Los primeros inicios los encontramos en la obra “Culture and Environment: The Training of
Critical Awareness” (1933) de F.R.Leavis y su alumno Denys Thompson, que
supuso la primera propuesta organizada y sistematizada de objetivos didácticos
orientados a la educación para los medios en las escuelas, a través del uso de
extractos de periódicos, extractos publicitarios y relatos populares. En estos
momentos se entendía que los medios de comunicación tenían una influencia
negativa sobre la población, por lo que se buscaba educar a los alumnos para el
desarrollo de una toma de conciencia crítica contra la manipulación, para que
valorasen los valores artísticos, literarios y morales propios de la cultura
inglesa, menospreciando los aspectos relacionados con la cultura popular. Este
enfoque se enmarca en un contexto en el que existe una actitud defensiva y de
resistencia contra lo que se considera imperialismo cultural americano, para
proteger a los alumnos de los medios que se consideran que tienen poco valor
cultural. Así, la preocupación central es la aparente falta de valor cultural
de los medios, sobre todo si se los compara con los “clásicos” del arte o de la
literatura
·
A finales de la década de los 50 y
principios de los 60 comenzó a cuestionarse ese concepto de “cultura” de
Leavis, entendiendo que las experiencias culturales cotidianas también son
útiles para la construcción de conocimiento en los alumnos, siendo un texto
clave para este cambio de enfoque “The
Popular Arts” (1964) de Stuart Hall y Paddy Whannel. Este cambio supuso el
tener en cuenta las posibilidades de enseñar a través de la proyección de
películas en el aula, destacando a este respecto el Instituto Británico de
Cinematografía (BFI) y La Sociedad para la Educación en Cine y Televisión
(SEFT). Pero la televisión, a pesar de ser el medio cada vez más usado quedaba
excluido del debate, así a pesar de que estas dos instituciones buscaban
promover su enseñanza, no lograron mitigar el considerarla una forma de arte de
menor importancia, por lo que aunque existió un avance, continuaba la
distinción con la cultura popular.
·
En la década de los 80 se introduce la
televisión como recurso fundamental para la educación mediática, siendo el
máximo representante de este enfoque LenMasterman, con sus libros “Teaching about Television” (1980) y “Teaching the Media” (1985). En este
sentido, el autor busca que los alumnos puedan hacer planteamientos críticos a
cualquier documento mediático, buscando que alcancen habilidades de lectura crítica
a través de la experiencia mediática
Así,
el enfoque educomunicativo desarrollado en el Reino Unido hasta este momento ha
sido el de una educación para los medios que busca,
utilizando como recurso los medios de comunicación, el desarrollo de un proceso
de enseñanza y aprendizaje en los alumnos (consumidores de medios), para
desarrollar el pensamiento y conciencia crítica, la interpretación y valoración
con criterio de los mismos. El contexto social que impulsa esta visión
es el hecho de que los sujetos pasan gran parte de su tiempo viendo la
televisión, además del tiempo que se
dedica al cine, a las revistas, juegos de ordenador,... Además los medios
representan a grandes industrias, que generan importantes beneficios económicos,
siendo de ellas de donde obtenemos la
mayor parte de nuestra información, conformando nuestra visión de la realidad. Esta
perspectiva se encuentra influenciada por una búsqueda de resistencia política,
entendiendo el análisis de medios para el desarrollo de una identidad política,
y desterrar falsas creencias e ideologías relacionadas con valores en torno a
cuestiones de género y etnicidad, es decir que consideran a los medios como
responsables de actitudes racistas o sexistas en los jóvenes, así el problema
radica en las actitudes o formas de conducta indeseables que promueven los medios.
Pero,
en la actualidad en el Reino Unido se ha producido un cambio importante en
relación al enfoque educomunitativo, influenciado por los cambios sociales
producidos en estas décadas y por la introducción masiva de las NTIC en
nuestras experiencias cotidianas, siendo un representante importante de dicho
cambio David Buckingham. En este sentido, el autor pone de manifiesto que los medios son en la actualidad el principal
recurso contemporáneo de expresión y comunicación cultural, siendo necesarios
para la participación activa en la vida pública y la principal fuente
socializadora. Así, los medios impregnan nuestras vidas cotidianas dirigiendo
nuestras relaciones y definiendo nuestras identidades (Buckingham, 2003).
Siguiendo a Roger Silverstone (1999), “los
medios están ahora en el centro de la experiencia, en el corazón de nuestra
capacidad o incapacidad para encontrarle un sentido al mundo en que vivimos”,
(citado en Buckingham, 2003, pp. 23), siendo por tanto ésta la razón principal
por la que deberíamos estudiarles. Buckingham (2003), considera que la
educación mediática tiene un importante sentido para hacer que el currículo sea
relevante para las vidas de los niños
fuera de la escuela y para la sociedad más amplia. En este sentido,
Buckingham pone de manifiesto una crítica a la práctica en relación con la
educación mediática puesta en marcha hasta el momento, donde se contempla como una
solución para un problema, valorando la relación de los niños con los medios
como un fenómeno negativo y perjudicial, que los educadores deben tratar de
prevenir, no se ve como un hecho de la sociedad que impregna nuestras vidas y
que es necesario su conocimiento para una incorporación adecuada y activa en la
misma. Así, cuestiona el hecho de entender la educación mediática identificada
con el desarrollo de la capacidad crítica de los alumnos, preocupada
fundamentalmente por el desarrollo de la conciencia crítica y la autonomía
crítica que hace referencia a que ese sentido crítica lo utilicen en su vida
cotidiana (esto último es de Len Masterman, 1985).
Por
un lado, Buchingham (1993 y 2000) considera que hay que tener cuidado con cómo
se enseña críticamente en la escuela, ya que a veces supone una competición, para
ver quien es el más crítico y en determinados contextos el ser crítico no hace
referencia a una reflexividad, pensamiento personal, sino a decir lo que el
profesor considera que es crítico, frecuentemente relacionado con ideas de
izquierda progresista y sin dar cabida a lo personal, entrando en una
competición sobre quien dice la frase más ingeniosa y superior a la de los
demás. Y por otro aunque considera importante el desarrollo del sentido crítica
y más aún la autonomía crítica, apunta que no vasta por sí sólo, sino que debe
verse acompañado por una producción creativa, y que esta sirva para convertirse
en un medio para generar intuciones nuevas y más profundamente críticas, así Buckingham ha completado el enfoque
educomunicativo de educación para los
medios a educación en los medios.
Con
Buckingham se ha producido un salto cualitativo a la revisión histórica vista
anteriormente, Len Masterman se centra en educación
para los medios, valorando críticamente la producción y creación por parte
de los alumnos, de hecho, siguiendo la obra “Teaching about televisión” (1980) “qué pasa cuando pones en manos de los
estudiantes una cámara de vídeo? Según mi experiencia, un inmenso erial de
aburridas imitaciones de espectáculos pop de baja calidad, embarazosos
video-dramas, y documentales sin apenas originalidad dedicados a condenar la
grerra y la pobreza, en gran parte tolerado por profesores para los cuales la
técnica lo es todo y el medio el único mensaje” (p 140).
Así,
la idea de que los medios se limitan a transmitir e imponer “ideologías
dominantes” monolíticas, y de que la educación mediática debería tratar de
liberar a los estudiantes, es más cuestionada cada día. Así aunque algunos
cursos continúan impartiéndose de acuerdo con el enfoque típico de comienzos de la década de 1980, en
este momento la producción y la creación ha sido aceptada ampliamente como elemento
central de la educación mediática, tanto en el contexto de cursos especiales de
Estudios Mediáticos como en otras áreas del currículo.
En
este sentido Buckingham (2003) apuesta por completar la reflexión y autonomía
crítica por el desarrollo de la expresión personal y la creatividad, recogiendo
diferentes experiencias de “pedagogías divertidas”, y señalando que placer y
juego son aspectos también importantes de nuestras relaciones con los medios,
como parte de la experiencia social y siendo una oportunidad para afirmar
nuestra individualidad, para construir nuestras identidades de un modo verdaderamente
personal (Silverstone, 1999, citado en Buckingham, 2003). Así, considera que la
producción mediática debe tener un papel relevante ofreciendo a los
estudiantes un medio para explorar sus
posiciones cambiantes en la cultura mediática contemporánea y reflexionar sobre
ellas. Pero es fundamental que los estudiantes se sientan estimulados a
reflexionar sobre estos procesos, y a comprender las condiciones en que se
producen sus propios significados y disfrutes, para no quedarse en la mera producción sin fondo pedagógico
crítico.
La llegada de las NTIC ha
representado nuevos y significativos desafíos y oportunidades para las
educadores mediáticos. Por una parte, estas tecnologías ofrecen un nuevo
conjunto de objetos y procesos para el estudio, y hacen que varios aspectos de
la producción mediática sean mucho más accesibles a los estudiantes.
Conectando esto con la importancia
de producción por parte del alumnado, resaltar que el uso de la producción
digital en el contexto de la educación mediática hace necesario dos factores:
1. Centrar
su atención en la cultura popular, conectando con las experiencias cotidianas
de los estudiantes sin intentar imponer una práctica artística o educativa extraña
2. También
será necesaria una reflexión teórica, la relación dinámica entre práctica y
comprensión crítica que es crucial para el desarrollo de una “alfabetización
crítica”
Así
en el contexto de la educación mediática, el objetivo primario no es el uso de
las NTIC como recurso educativa, o desarrollar habilidades técnicas (tecnología
educativa), ni promover únicamente la autoexpresión, sino que el fin último es estimular
una comprensión más sistemática de cómo operan los medios, y consiguientemente
promover formas más reflexivas de utilizarlos.
Así
el enfoque educomunicativo actual en el Reino Unido hace referencia a una pedagogía crítica a través del análisis
de los medios y su uso para producir y crear, coexistiendo por tanto el enfoque de educación para los medios y educación con
los medios, a las que subyacen dimensiones relacionadas con el
aprendizaje a través del diálogo, la comunicación multidireccional, no
jerárquica y horizontal, pensamiento crítico, aprendizaje colaborativo y
metodologías docentes de construcitivismo social.